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Full text of "La Mar en Medio"

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Lo Mar en Medio 


ISBN 978-9974-8597-1-5 
Depósito legal N 

La mar en medio 

Todos los derechos reservados, 

I a edición, Montevideo, Uruguay, 2017 
© civiles ¡letrados 

civiles iletrados editores 
Castillos 2572 
Montevideo, Uruguay 
CP 118 00 

© clvlleslletrados@gmall.com 
O dvlleslletrados.blogspot.com.uy 
O clvilesiletrados 


Diseño Tapa: D/G José Prieto, www.prieto.com.uy 
Dlagramaclón: D/G José Prieto 
Cuidado de edición: Luis Perelra 
Foto: Rogelio Cuéllar 


La Mar en Medio 


Alfredo Fressia 


civiles iletrados 

nana colección ojo de rueda / 5 



Impromptu íntimo 


Más de una vez imaginé la casa de Alfredo en Sao Paulo. No lo 
hice a partir de datos concretos entrevistos en algunos de sus 
libros. La armé a mi antojo: es una casa pequeña con ventana a la 
calle donde encorvándose un poco puede ver a los transeúntes. 
Descubrí el tono de las paredes, adornos de madera, monedas 
de dos países y libros apilados frente a una taza ennegrecida. 
Hay una imagen de Yemanyá sobre la puerta que me recuerda a 
unos San Jorge descubiertos en el mismo lugar de otras puertas 
que van a dar a mi infancia. Frente a la taza, Alfredo rumia un 
poema. Sin Juan, sin Jean, está más solo, y cada vez se siente 
más lejos también, como si la frontera de Uruguay y Brasil se 
desplazara en silencio, separando cada vez más un paralelo del 
otro. 

Esa intimidad de puertas adentro, que pocas veces vivimos en 
los hechos -todos cambiamos cuando estamos delante de otro, 
sea este un amigo, un amante, un familiar-, es la del Poeta de 
este libro. Esa mar en medio, el camino entre el que era y el 
que es. Lo perdido, por un lado, que se recupera en un asalto 
de los sentidos, nos lleva al lugar y nos vuelve a la taza frente a 
los libros, pero también lo que no se recupera, lo que está quién 
sabe dónde, sonando o disonando, en español, en portugués, 
en una mezcla de ambos idiomas. Cuando pensamos -piedad 
mediante- en esos hombres y mujeres que pierden la memoria 
todo es dolor para nosotros. Recuerdo, sin embargo, las palabras 
de la madre de mi madre que alguna vez me dijo que quería 
dejar de recordar porque continuamente la asaltaban recuerdos 
que la llevaban lejos para dejarla de un golpe ahí, delante de 
otra taza, delante de otra mesa. ¿Para qué tanto recuerdo? Se 
preguntaba. No hace mucho Alfredo me comentó que su abuela 


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Civiles iletrados □□□□ «lección ojo de rueda 


gallega solía decir: Cuando un problema no tiene solución, ya 
está solucionado. 

A la sombra de Garcilaso de la Vega -¿o debería decir a la luz?-, 
fiel amigo de otro Juan (Boscán), el Poeta de este libro explora 
plantas -palabras, formas métricas- como el tan montevideano 
tamarisco, que resiste donde nacen el frío y el calor más extremos 
mientras camina -como si caminara hacia su calle Marsella, o a la 
calle Libres de Juan Introini- hacia ese origen de una Montevideo 
transformada, de un Instituto de Profesores que traen los sueños 
cada tanto, de amigos, y amores que lo llaman a los gritos y que 
se desvanecen cuando se detiene a mirarlos: Piel de la noche, 
diente de leche, polvo que vuela con el viento del mar, condolido 
de sí mismo por ser quien debe enterrar a sus muertos hasta 
que sea otro Poeta quien continúe esa carrera de postas que va 
a dar a la ceniza, pero que mantiene vivas las palabras propias 
en la boca de los otros: Aquí yace el despojo de un poeta/Nació 
bajo un eclipse, fue extranjero/ nada os pidió, labró un Edén de 
ausencia/ y al fin reunió en la aurora a sus espectros. 


Horacio Cavallo 


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La mar en medio y tierras he dejado 
de cuanto bien , cuitado, yo tenía; 
yéndome alejando cada día, 
gentes, costu mbres, lenguas be pasado. 

Ya de volver estoy desconfiado; 
pienso remedios en mi fantasía, 
y el que más cierto espero es aquel día 
que acabará la vida y el cuidado. 


Garcilaso de la Vega 



La mar en medio 


NAIF 


A Pablo Atchugarry 


El poema vagaba sin poeta, 
por el aire giraba como un trompo 
venido de la infancia y ya sin cuerda, 
sin rigor de la física y sin logos, 

buscaba un alma que lo recogiera 
en el tiempo de los hombres, el siglo 
donde nacer, después de las fronteras, 
mecido por la historia o los molinos 

o la sal, el Sur, el viento, otros versos 
que ondean en el cielo, panaderos 
soplados en la infancia contra el miedo, 

poemas del poema sin palabras, 
los del salto nupcial de los insectos, 
babas del diablo, celo de la nada. 


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La mar en medio 


FALSAS VERDADES 


Soy un poeta con piel de cordero, 
tejo con lana las falsas verdades. 

De mí doy a elegir las variedades 
y cuando miento soy hombre sincero. 


Confío en la trampa, juego al desespero, 
confundo el Paraíso con el Hades 
y hasta un libro escribí con inverdades: 
de un vago Edén fui el cantor más certero. 


Fue larga y honda mi amistad por Eva. 
Puso en mi pecho mustios agapantos 
y dejó en mis sonetos como prueba 


rancio el perfume, mordaces los llantos. 
Y la serpiente que cebo en la cueva 
solaza a cada rima mis quebrantos. 


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La mar en medio 


LA MAR EN MEDIO 


“La mar en medio y tierras he dejado 
de cuanto bien, cuitado, yo tenía; 
y yéndome alejando cada día, 
gentes, costumbres, lenguas he pasado.” 


Te llama la sirena de los muertos, 
te queman con su lengua de aguaviva, 
con sus cuerpos de anémona y corales 
la mar te los devuelve cada día. 

Y los vuelves a ahogar otra mañana 
yéndote alejando, los pies heridos, 
taparás con ahínco tus oídos 
e implorarás el mástil del olvido. 


El Poeta no está adentro ni afuera 
y aunque escriba cuartetos alegóricos 
no han cambiado gentes, costumbres, lengua, 
sólo la mar en medio lo condena 

a grabar en la arena el último poema. 


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La mar en medio 


EL POETA 


En tierra árida 

habrá un tronco enterrado. 

Será el poeta. 

Poeta en ruta. 

¿Quién persigue y qué huye? 
Verso horizonte 

Brotes hinchados. 

El poeta no crece 
en tierra fértil. 


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La mar en medio 


EL ENDECASÍLABO 


A Julio Herrera y Reissig 


Hay quietud en tu alma, 

las palabras, piensas, 

vienen del silencio 

y amaneces siempre hecho poema. 

De día es tu secreto, 

escribirás de noche: 

"morir así, sin haber hecho nada" 


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La mar en medio 


PIE QUEBRADO 


Soy el poema. Me digo. Ya estoy listo. 

Vibro y resueno como un metal que tiembla. 
En mí palpitan las rimas y resuella 
el verso que piafa: 

ya salta al vacío. 

(Y le sobró poeta. Y le faltó un tema) 


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La mar en medio 


FRACASO 


Llegó tarde el poema, la piedra 

lanzada al azar del tablero, y pujaba al nacer 

en la violencia de un volcán, el del basalto 

en bruto, hecho oscuro adoquín, 

era rosado el de granito, 

adoquines de mi infancia 

que no evocan nada 

y el poema emanaba sin respuestas, cubría 

el adoquinado, entre el futuro 

y la calle Marsella, rocío 

en las mañanas sobre la piedra que giraba 

entre el blanco y el negro, sibila 

de mi barrio, piedra rota 

que ya no lee nada 

en la lava endurecida del poema. 


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La mar en medio 


E LA NAVE VA 


Al poeta Ademir Demarchi 


Éramos todos obreros 

en la embarcación desvencijada, sal y tizne 

entre Santos y el suburbio. 

Y dos poetas, Ademir, diluidos en el silencio 
ancestral como la pobreza, o esta barca 
sucia de cada jornada, idéntica en el sepia 
corroído, y los años, las vidas 
indigentes reunidas en la travesía 
donde no se habla 
y otra vez no se habla. 

El motor sobre el agua contaminada es la prueba 

del silencio, como las manchas 

de aceite en el canal, esta fina sobrevida 

humana, siempre en la estiba 

del presente, sin otro futuro 

que el desamparo de aquellos perros, Ademir, 

los que nada esperan en el muelle, y huelen 

por costumbre el pasaje de estos hombres 

en la nave sin promesas del suburbio. 


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La mar en medio 


LA TRAVESÍA DE LA MAR EN MEDIO 


Fueron cuarenta días con sus noches. 

No estuve en el vientre de una ballena, 
nadé en el vientre de la mar en medio, 
contaminada, sucia, con sus manchas 
de óleo y odio y el dolor del oprobio 
humano y animal, restos de un mundo 
mordido por cardúmenes enfermos. 

Fueron cuarenta días y cuarenta 
las noches que velé en la mar en medio. 
Vi la pobreza emigrante y en tierra 
un asesino constructor de cárceles, 
vi el ángulo de un astro en su declive 
(y a veces, sólo a veces, digo, casi 
la estrella inexplicable de un alivio). 

La noche era de insomnio, el día amargo. 

Vi flotar durante la travesía 

los esquivos testigos de mi vida, 

amor y desamor familia adentro 

de la infancia y afuera el desamparo, 

la soledad de la tinta, el poema 

de un niño en bicicleta (fue en Piriápolis). 

Vi el nacer del sexo y las esperanzas 

que escurrían por el adoquinado. 

(El niño que saltaba entre pretiles 
continuó merodeando en azoteas). 

Vi la pesadilla excavando el mundo 
para que el mar desagüe en aquel sótano 
desmantelado tras la voladura, 
en la calle Marsella, en el Reducto, 


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Civiles iletrados □□□□ colección ojo de rueda 


Alfredo Fressia 


el del hueso, huero, huecos de un huérfano 
de ancestros y postreros, mar en medio 
para atravesar como a una ordalía. 

Días y noches en la marejada, 
vi el orgullo de los triunfadores 
y el otro, el mudo, el de los humillados, 
vi que ese orgullo vuelto en rebeldía 
ardía como la medusa, ardía 
hecho poesía, sal sobre la herida, 
para tragar toda la mar en medio 
y cruzar una vida componiendo 
este diario de viaje o un poema. 


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La mar en medio 


EPITAFIO 


Aquí yace el despojo de un poeta. 

Nació bajo un eclipse, fue extranjero, 
nada os pidió, labró un Edén de ausencia 
y al fin reunió en la aurora a sus espectros. 


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La mar en medio 


QUIROMANCIA 


Esta es la línea de tu vida, 
estírala, no es dura, 
recuerda la travesía, recorriste 
la cuerda floja y tú decías 
soy un funámbulo y lo repetías 
con aire profesional 
pero era un verso, un mantra 
para no caer, no resbalar 
del poema al vacío 
de tu mano. 


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La mar en medio 


HORIZONTE 


Más allá de los pinos está el Uruguay. 
¿Y después? 

Después vienen mis muertos. 


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La mar en medio 


SOBRE LA PIEL DE LA NOCHE 


Con Juan Introiniy Jean-Francis, mis dos Juanes, 
que ya no son de este mundo. 

Me desliza la piel de la noche, soy arcaico 

por nacimiento. Traigo conmigo el abismo aterrado 

al borde de los astros y un planeta al acecho. 

He visto mi perfil al carbón, la parte 
sideral de la vida, tragada 
en el agujero negro de los días 
y yo escribía poemas buscando la salida 
en el laberinto de los huesos. 

Me desliza la piel de la noche, restos 
de los cuerpos, mechones de cabello 
como el de la cinta azul en la caja repujada, 
el diente de leche engarzado en un anillo, 
y perdido en cajones que daban siempre 
al más allá, mis preguntas al polvo 
gris que fue Jean, el que sostuve en mis manos 
y que voló con el viento del mar. 

Ya nadie leerá en mi mano los secretos 
de las líneas como rutas, huellas, guías. 

Cubre la piel de la noche 

el polvo dulce de los muertos. Cubre 

a Juan, la calle Libres, la de los paraísos 

que entonces declinaban los días en latín, y yo los recito 

desde los años 60. Y enumero los días 

de salvar sanantonios, poemas, tréboles 

para la buena fortuna, las cruces 

de sal gruesa contra el mal de ojo. 


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Civiles iletrados □□□□ colección ojo de rueda 


Alfredo Fressia 


Y la alarma del sexo que se erguía 

sobre la piel de la noche, 

el deslizarse suave del amor 

que acababa y no acababa. Como los versos. 

Como mi tiempo. Como hoy deambulo entre mis muertos 

como astros y escribo 

los últimos poemas, al fin la noche 

abrupta de este mantra. 


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La mar en medio 


IMAGEN DIGITAL 


AJean-Francis Aymonier, In Memoriam 


En la última foto 

beso tu cabeza, enorme 

como la de un elefante 

(hoy tu cabeza ya no existe más). 

Estamos en la soledad de una sabana 
(tampoco era el París de nuestra juventud) 

Los dos sonreímos, incluso con los ojos. 

Mi mentón está pegado a tu cráneo 
y tu boca se cierra para respirar 
por la traqueotomía. 

Ya no esperamos nada, bramamos en el flash, 
espléndidos como el orgullo 
al borde del abismo. 

(Mi boca mortal sigue deslizando 
sobre la piel de tu cráneo) 

El amor era un arte hecho de polvo y huesos 
como nuestras tallas trabajadas en marfil. 

Y hoy me resta este poema narrativo 
(que apunta la escopeta a los recuerdos 
y no acorta mi espera). 


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La mar en medio 


DESPERTAR 


Respira, respira hondo, Alfredo, ya 

todos se murieron, a ti 

te tocó la tarea de enterrarlos. Ya sabes 

que es duro y largo y es inútil, los reencuentras 

cada día en tu café y tu pan, te vienen 

a pedir explicaciones, preguntan 

por qué, cómo 

fue, cuándo 

te juntarás a ellos, Alfredo, 
al menos cuándo 
tendrás las placas suficientes 
de beta-amiloide en el cerebro 
para encontrarte frente a un muro 
de niebla, sin suelo ni cielo 
ni ayer. 

Es tu vez, levántate 
ahora que estás solo, no 
te llames a silencio 
ni dejes 

que el silencio clame, oye 
a tus muertos 

que te cuentan otra vez sus vidas 

y dales voz, que sigan hablando 

en cada gesto tuyo, o en tus genes 

o en los alimentos, el pan de muerto 

prueba que tu vida ya no te pertenece, 

pruébalo cada día, no te detengas, come, 

es lo que te tocó, tu saliva y tu voz, 

tu esqueleto, tu caja torácica 

para respirar 

hondo, Alfredo, ahora 

que todos se murieron y piden 


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Civiles iletrados □□□□ colección ojo de rueda 


Alfredo Fressia 


un día más, una mañana, 
sólo un día la imposible 
tarea de enterrarlos. 


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La mar en medio 


LABOR ARCAICA 


Vano escandir de un verso en el exilio: 
sinalefas pegadas a los miedos, 
hiatos puntiagudos como istmos, 
esa rima viscosa en el recuerdo. 

Y el poema existía desde antes 
de nacer, de ser música y destino. 

No habrá sitio en los versos para el vate 
ni hallará entre las sílabas asilo. 

Las criaturas de la mar en medio 
horadaron el hueso endecasílabo. 

Y suben por la médula hasta el sueño 
para hundirse otra vez en el abismo. 


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La mar en medio 


SOUVENIR D’AUTOMNE 


Fue en Praga, allá por el otoño 

del año 1980, a la hora del té en el Café Europa 

y él se llamaba Hyacinthe, como los gatos 

deberían llamarse. Olía a jazmín 

y me decía “je 1’aime encore”. 

Nunca te olvidé, Hyacinthe 

aux yeux verts, aux cheveux noirs, y hoy 

sentado frente a la playa, entre los jazmineros 

del Boulevard de la Mer, al borde 

del Atlántico en América del Sur, digo 

“je Taime encore” en voz alta 

y me río solo mientras dos muchachos 

se vuelven para mirar a un viejo que ríe sin motivos, dice 

“je Taime encore” y también huele a jazmines. 


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La mar en medio 


IPSA SENECTUS 


Al mancebo de Cartagena de Indias 


Cuando lo vi 

me subí sobre los escombros de mi cuerpo, trepé 

a la parte más alta como si subiera a un faro 

y traté de iluminarlo como si mis ojos 

no estuvieran condolidos, y brillaran, 

repuse los bloques de granito de mis viejas 

murallas, llené las partes vaciadas 

con las historias de amor que no viví, 

el secreto memorial de hombres que nunca me amaron 

como si ahora sí pudiera abrirme a la vida 

de ese hombre joven que me mira, se acerca 

y va a abrazar a su amigo, el que llegaba 

cuando yo encendí candiles como faros 

y velé las mismas armas que guardo hace años 

en la insidiosa humedad de mis almenas. 


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La mar en medio 


BOTÁNICA, BÚSQUEDA EN GOOGLE 


Los tamariscos o tamarices (o aun tamarises) son 
arbustos o arbolillos del género Tamarix. Pueden vivir en 
suelos salinos, tolerando hasta 15.000 ppm de sal soluble. La 
especie crece en perenne soledad. 1 

Se caracterizan por ramas finas y follaje gris verdoso. 
Crecen tanto en las playas de Montevideo como en las orillas 
del Jordán. 2 

Son resilientes al bochorno de los veranos y en 
Montevideo sobreviven a los inviernos debido a su pertinacia. 
Se aferran a la arena y desafían a los vendavales. Los vientos 
del Sur doblegan sus ramas de apariencia endeble, pero no 
logran arrancarlas. También resisten a las mareas y soportan 
las lluvias torrenciales en primavera. No son de apariencia 
particularmente agradable a la vista. Tampoco presentan 
perfume. Existen para resistir. 3 


1 Limitan la competencia con otras plantas mediante la absorción de 
la sal de las capas, la que acumulan en su follaje y desde allí van 
depositando en la superficie del suelo, donde se concentra, siendo esa 
sal letal para muchas otras plantas. 

2 Abraham es quien planta los tamarindos (Génesis 21:33) y Saúl y sus 
hijos fueron enterrados a la sombra de esta especie (1 Samuel 31:13). 

3 Las hojas son perennes, pequeñas, parecidas a escamas y muy 
pegadas a las ramas, de modo que pierden muy poca humedad por 
la transpiración, lo que permite a estos árboles vivir en regiones 
desérticas y hasta sobre dunas de arena. 


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Civiles iletrados □□□□ colección ojo de rueda 




La mar en medio 


SONDEOS 


Pienso remedios en mi fantasía... 

.. .Amar a la dama del unicornio 
o al mancebo de Cartagena de Indias, 
el que abría su abrazo para otro. 

Y fantasear con la farmacopea, 
o esperar por el fin de los cuidados 
ensayando cuartetos de un poema, 
lleno de anhelos el papel en blanco. 

Cesar la desconfianza y retornar 
a una ciudad al Sur hecha de cera, 
patrio museo de mi juventud, 

beber el jugo de flores del mal, 
ver brotar los sonetos de la tierra 
y hallar la cura en los sueños de un albur. 


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La mar en medio 


GAY PORN BUSINESS 


Con ser más bellos que sus propios cuerpos, tanto así 
que nada saben de amor y sólo se desean, con deslizar 
sobre esos cuerpos húmedos, ya bellos si de hecho 
la belleza fuera materia del sexo y seña unánime de los 
untuosos 

orificios, y aun más codiciados que Ganímedes 
por ser objeto del deseo de un tercer y ávido voyeur, 

y con lucir siempre jóvenes y listos 

para entregar su juventud del Middle West a los crueles 

altares del Bondage o a los otros 

cuerpos ágiles en la gimnasia de luces 

reflejadas de la caverna gay, más flexibles 

que el músculo inmemorial y vigilante 

de Príapo implacable en las aras 

del gozo, y no por el efímero placer de los mortales 

sino por obediencia, como los ritos pertinaces del incesto 

calculado en el Dad-Boy, vueltos ora adolescentes 

ora audaces objetos del dolor o de un Rape-sex o el mero 

Spanking, 

y con ejercer su disciplina en palacetes de utilería 

o bastidores de castillos kink, a sabiendas 

de que sólo cuentan los rostros del olvido, sus errantes 

recodos habitados por fantasmas, esos 

que precedieron a estos hombres 

más bellos que sus propios cuerpos, 

white, black, Russian, latino, Asían, interracial 

sex, melting pot del gay porn, ellos 

beben impasibles del semen de Zeus 

y observan, eternos, tu ser mortal y sin poesía, 

reducido al acabar a esta náusea pasajera. 


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La mar en medio 


CANDILEJAS 


Es un hombre. Está 

sentado en el muelle y mira la mar 

como si la mar le prometiera una respuesta 

o un consuelo. 

Inmóvil, ve desfilar pasajes de su vida 
sobre la línea del horizonte. 

Se ve a sí mismo en la ilusión de óptica, 

es una de las figuras trémulas de esa linterna mágica 

o gira como una sombra chinesca. 

Parado junto a una roca de la playa, un segundo hombre mide 
el tamaño de la ensenada que los separa. 

Para este, el primer hombre también es una sombra 

chinesca sobre la línea del muelle: 

no distingue sus rasgos y no imagina 

qué historia se desliza en las escenas 

-escurridizas como peces- 

que el del muelle ve en el horizonte. 

Un hombre mira a otro que mira el brillo del horizonte. 

Distraídos ambos por las luces de la hora 

tampoco sospechan que un día serán las siluetas 

de un poema fantasioso entrevisto por un poeta venido de 

Uruguay 

una tarde límpida al fin del otoño 
junto a las rocas de la playa en Santos 
mirando hacia el muelle de los pescadores. 


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La mar en medio 


TERRA INCOGNITA 


“El tiempo es la imagen móvil de la inmóvil eternidad. ” 

Platón 


¿Añoras la mar que dejaste en medio? 
Las ruinas nada dicen del pasado, 
las ruinas sólo hablan en futuro. 

Los restos de las naves que quemaste 
navegan en tus versos, son sargazos 
después del porvenir y su ilusión, 

fatamorgana en que se sumergía 
tu recuerdo averiado, y un destino 
nacía en los vestigios del poema. 

Laborioso fantasma en el ocaso, 
construyes los despojos (son reliquias), 
cincelas el escombro y labras piedras 

amarradas al pecho del suicida. 
Preparaste este verso endecasílabo 
para hundirte suntuoso en el pasado, 

y flotas en la elipse o el azar 

de una estrella que gira en el espacio, 

celeste conjetura del mañana. 


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La mar en medio 


DUALISMO 


El más tierno abrazo 

abrigaba un desamparo, y aprendimos 

que en todo abandono 

habrá un retorno. 

Estaba hecha de olvido 
la hebra de seda que borda los recuerdos 
y el hilván oblicuo de la muerte 
anuda las almas a la vida. 

El vértigo del blanco engendra el punto negro. 

Entre el sí y el no, crecimos amarrados al árbol 
que alimenta con sus frutos. Y olvidamos en la aurora 
el demonio de cada mediodía. 


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La mar en medio 


ÚLTIMO VIAJE 


Soy el dueño de los presentimientos, ausculté 
al borde de mi almohada, 
los contaba como ecos que volvían del abismo 
hechos poema. 

Y me acerqué al pozo. 

La aventura del verbo había ido lejos. 

Lo que quedó por decir latía en penumbra 
para mejor adivinar todo lo dicho, mar infinita 
donde navega el viscoso animal en mi poema. 
Entonces vi el coral arcaico 
sobre el que deslizaba la medusa. 

Aprendí a ser la anémona y la quemadura, 
yo vivo entre lo dicho y lo que silencié. 

Y mis preguntas caen como piedras. 


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Entre el futuro y la calle Marsella 


1 

Soplemos los panaderos que despliega el poeta en su poema 
Naíf, con el que abre el libro como se abre a la vida el poeta 
innominado, el de las babas del diablo de la infancia en el verano 
eterno de los niños, el del cielo borrado de una nada anterior a 
la otra nada, la ubicua, la que todos tendremos a bien o a mal, 
conocer, acaso reconocer. No se engaña el poeta ni engaña al 
lector con este juego de paraíso infantil, que va y viene por los 
poemas de Alfredo Fressia con la exactitud de la desdicha. Son tres 
poemas miliares en la obertura pudorosa del poemario. En Falsas 
verdades y en La mar en medio parece reasignarse desde el 
pasado, el futuro que estuvo contenido en aquel pasado, como 
escribió T.S.Eliot acerca del tiempo irredimible. Nadie escapa a su 
futuro. 


Te llama la sirena de los muertos, 
te queman con su lengua de aguaviva, 
con sus cuerpos de anémona y corales 
la mar te los devuelve cada día. 

Es cuestión de espigar: de la mar de Garcilaso, de la mar elegiaca 
de Garcilaso, a esta otra orilla, se perfila una imagen pontifical, 
de pie en una orilla y en otra -¿el coloso de Rodas, san Cristóbal y 
el divino niño, la mujer de Lot?- del acto de caminar dejando algo 
que se recuerda y observando algo que se presume, con rigurosa 
exactitud, como aleve, torvo, ineluctable. El poeta del Edén, el 
expulsado poeta que Fressia fue y es y sigue siendo, transita ahora 
por su reino de muertos, va camino al Hades, al submundo de 
rostros amados, desasidos, ingrávidos. 

Como los panaderos trocados en el soplo del deseo cuando libres 
escapen a las manos que los sujetan -en un extraño presente escrito 
desde el futuro que, no obstante, los recuerda- como esa magia 
blanca y menor que nos protege de la nada ominosa del horizonte 


61 


Civiles iletrados □□□□ «lección ojo de rueda 


futuro, como los padres que nos enseñaron ese rito lenitivo, ese 
bálsamo que simboliza la voluntad del soplo -yo envío mi deseo 
a volar- y la fragilidad del evento, de la eventual consolidación 
del deseo. Un acto para niños con contenido adulto. El poeta nos 
ha puesto en el camino del libro. ¿Hemos abandonado el Edén, 
reptamos hacia el Hades? 

Panaderos sobre la mar de Garcilaso, de vuelo amable, de 
inocencia certificada. 


2 

Brotes hinchados. 

El poeta no crece 

en tierra fértil. 

Y ya estamos dando otro paso, el paso del nacimiento del poeta 
porque el escenario, acaso el telón de fondo del escenario, pintado 
pobremente con restos volados desde las manos del poeta, ya nos 
fue señalado. Y ahora están las armas del poeta, desplegadas ante 
sus lectores: la concisión métrica robada a otras culturas poéticas 
y a otras poéticas, la forma exacta del endecasílabo, el soneto 
primigenio, las sílabas contadas y recontadas para que vuelen en 
el aire, el conteo inútil, presidiario y la síntesis poética que le 
permitirá asir una de las dos orillas de la mar en medio y a la vez 
dejarlas para volver a volar como señala a texto expreso y entre 
paréntesis, en voz queda, como consejo de cocina: 

(Y le sobró poeta. Y le faltó un tema) 

¿Qué es esta confesión de incompletud, de sistema que no logra 
explicarse a sí mismo y que es la mejor definición de un mal 
poema y generalmente, de un mal poeta? 


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Es la confesión pública de un fracaso, un fracaso urdido por 
ese pie en esta orilla de la calle Marsella del barrio del Reducto 
montevideano, con sus adoquines mudos, sus sudores automáticos, 
su elocuencia chata. El siguiente poema se llama justamente, 
Fracaso y nos instruye sobre la distancia -un paso desde una 
orilla a otra con la mar en medio- entre el logro del poema y su 
contenido posible, más allá o más acá de la manipulación artificiosa 
del poeta ejercida sobre el lenguaje, lenguaje cifrado, sibilino, que 
todo lo domina y todo lo puede, pero, ¿puede adivinar a Dios? 


sibila 

de mi barrio , piedra rota 

que ya no lee nada 

en la lava endurecida del poema. 


3 

Recapitulando: la peripecia de la vida del poeta marca al poeta, 
está claro, pero los medios con los que construye el poema son 
donados a la lectura del lector con elocuencia sosegada, casi con 
modestia, como un mago que revelase sus trucos anticipando el 
enunciado de la revelación consiguiente. Fressia elige la alegoría 
del viaje -se parte desde un sitio y a otro sitio se llega- y de 
cierta muerte -la propia al partir, la biológica inevitable en cada 
etapa de la madurez de la vida, la de la congoja del expulsado- 
la mar en medio de Garcilaso -incluso de una poética a otra, 
del fulgor clásico renacentista al devenir posmoderno vertiginoso, 
insaciable- y remata esta especie de sección previa, de aviso a los 
navegantes con un poema de título felliniano, E la nave va, para 
reforzar alegoría y símbolo, e introducirnos de paso, siempre de 
paso, en otra estancia del camino, en otro transitar acaso más 
doloroso por verídico, donde asoman nombres propios: el poeta 
está instalado en Brasil, la melancolía tiene el dolor del destino 


63 


Civiles iletrados □□□□ colección ojo de rueda 


obrero que es como decir de la derrota y la torpe tropelía humana 
sobre la naturaleza en los puertos del mundo que en Santos se 
corporizan. Se advierte el estallido elegiaco. 


4 

Incatalogable, esa es la palabra. Descatalogado, también. Cuando 
el poeta escribe: de óleo y odio y el dolor del oprobio o cuando 
dice: el de hueso, huero, huesos de un huérfano, la vieja poesía, la 
que no admite paráfrasis, se inclina a la mudez, vuelve al sonido 
anterior, al ruido del tiempo futuro y reclama el tono de la elegía. 
Esos acentos en “o” y en “u”, esas asonancias muestran el curso 
de la huella mientras dejan al otro pie, el que se adivina en este 
paso enorme de la mar en medio, adherido a una temporalidad de 
pampa, abierta al estuario fangoso, al mentiroso plateado nacional. 
Este poemario de actos -el acto del paso, el acto de la mar en 
medio, el acto de pertenecer y no- está dominado por la sabiduría 
poética de una voz que, estando presente, se diluye como si fuera 
un jinete derivado en centauro: es lo mismo y no es lo mismo, el 
viático y el que lo carga, la palabra y el fondo oscuro del sentido. 
Y el poeta, el Alfredo aconsejado por el otro Alfredo, uno en 
una orilla de sobrevivientes y el otro Alfredo, avizorando en el 
despertar fatigoso y cotidiano, el sueño que lo demanda. 


5 

Y también está el amor, su recuerdo, la esbelta belleza de los 
cuerpos jóvenes, un cernudiano recuento de amores fugaces -y 
el oxímoron que habita en la anterior expresión- la vuelta atrás 
por el deseo, la nostalgia amortiguada por la observación objetiva 


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-zonas amatorias colocadas entre búsquedas en google y sitios 
pomo- configuraciones de una pena dulce que se disipa cuando 
se la recuerda pero arde allí, como la luz de un fósforo. Y las 
ciudades del viajero, el cainita al que se le niega el descanso por 
imperio de un Dios fijo, inescrutable, asequible acaso a alguna de 
las “mandas” adivinatorias y escrupulosas que el poeta practica. 
Ha pasado el tiempo Alfredo Fressia, y sólo el poeta puede -es 
el único que puede- instilarlo en tres versos, como tres gotas 
agregadas a la mar mediada: 


¿Añoras la mar que dejaste en medio? 
Las ruinas nada dicen del pasado, 
las ruinas sólo hablan en futuro. 


Alvaro Ojeda 

Montevideo, Parque de los Aliados, 2017. 


65 


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Alfredo Fressia nació en Montevideo, Uruguay, en 1948. Es 
poeta y traductor. Enseñó letras francesas durante 44 años. 
Profesor de Literatura, fue destituido de la enseñanza por la 
dictadura uruguaya. Se instala entonces en Sao Paulo, Brasil, 
donde reside desde 1976. Ha ejercido la crítica literaria en medios 
de Uruguay, Brasil y México. Su obra poética ha sido traducida 
al portugués, inglés, francés, rumano, italiano, griego y turco. 
Su primer poemario fue publicado en 1973 y los más recientes 
en 2013, cuando completó cuarenta años de poesía. Recibió 
varias distinciones y fue jurado de Premios internacionales. 
Ha sido editor de la revista mexicana de poesía La Otra en 
su versión impresa. Dictó clases en Marshal University, WV, 
Ohio State University de Columbus, Fundación para las Letras 
Mexicanas, entre otras instituciones. Ha presentado su obra en 
instituciones de países como Uruguay, Brasil, Chile, Argentina, 
Colombia, Nicaragua, República Dominicana, México, EEUU, 
Francia, Turquía.. Sus poemarios más recientes son Poeta en el 
Edén (Montevideo/México, 2012, reeditado en 2016 Argentina), 
Cuarenta años de poesía (Montevideo, 2013), la edición bilingüe 
Clandestin (Harmattan, París, 2013) y Susurro Sur (Valparaíso, 
México, 2016). 


Obras 


• Un esqueleto azul y otra agonía. Ediciones de la Banda 
Oriental. Montevideo. 1973- Primer Premio Nacional del 
Ministerio de Educación y Cultura. 

• Clave final. Ediciones del Mirador. Montevideo. 1982. 

• Noticias extranjeras. Ediciones del Mirador. Montevideo. 1984. 

• Destino: Rúa Aurora. Original portugués: Ediqao do Autor. 
Sao Paulo. Primeira e segunda ediqóes. 1986. / Versión en 
español: Mafia Rosa. Ciudad de México. 2012. / Nueva versión 
en portugués: Lumme Editor. Sao Paulo. 2012. 

• Cuarenta poemas. Ediciones de UNO. Montevideo. 1989- 

• Frontera móvil. Aymara. Colección Arequita. Montevideo. 
1997. Premio del Ministerio de Educación y Cultura . 

• El futuro/O futuro. Edición bilingüe. Versión portuguesa a 
cargo de Herminio Chaves Fernandes. Ediyóes Tema. Lisboa 
(Portugal). 1998. Plaquette com desenhos de Francisco dos 
Santos. Lumme Editor. Sao Paulo. 2012. 

• Amores impares. Collage de poesía creado sobre textos de 
nueve poetas uruguayos. Aymara. Colección Cuestiones. 
Montevideo. 1998. 

• Veloz eternidad. Vintén Editor. Montevideo. 1999- Premio del 
Ministerio de Educación y Cultura. 

• Eclipse. Cierta poesía 1973-2003. Civiles iletrados. Montevideo- 
Maldonado. 2003. / Alforja Conaculta-Fonca, Colección Azor, 
México D.F., 2006. / Melón Editora. Buenos Aires. 2013. 


Civiles iletrados □□□□ «lección ojo de rueda 


Ciudad de papel. Crónicas en movimiento. Trilce. Montevideo. 
2009. 


Senryu o El árbol de las sílabas. Linardi y Risso. Col. La hoja 
que piensa. Montevideo, 2008. Premio Bartolomé Hidalgo 
2008. 

Canto desalojado. Antología bilingüe, prefaciada por Dirceu 
Villa e epilogada por Rodrigo Petronio. Lumme Editor. Sao 
Paulo, 2010. 

El memorial de hombres que me amaron. Mafia Rosa. Ciudad 
de México. 2012. 

Poeta en el Edén. Prefacio de Hernán Bravo Varela. La Cabra 
Ediciones. Colección del Mirador. Ciudad de México. 2012. / 
Civiles iletrados. Montevideo. 2012. / Editora Lisboa, Buenos 
Aires, 2016. 

Homo Poemas. Trópico Sur. Punta del Este. 2012. 

Cuarenta años de Poesía. Ediciones Lo Que Vendrá. 
Montevideo. 2013- 

Clandestin. L'Harmattan. París. 2013- 

Susurro Sur. Valparaíso México. Ciudad de México. 2016. 


ÍNDICE 


Impromptu íntimo. Por Horacio Cavallo . 

Naif . 11 

Falsas verdades. 13 

La mar en medio. 15 

El poeta . 17 

El endecasílabo. 19 

Pie quebrado. 21 

Fracaso . 23 

E la nave va. 25 

La travesía de la mar en medio. 27 

Epitafio . 29 

Quiromancia. 31 

Horizonte. 33 

Sobre la piel de la noche. 35 

Imagen digital. 37 

Despertar. 39 

Labor arcaica. 41 

Souvenir d’automne. 43 

Ipsa senectus. 45 

Botánica, búsqueda en Google. 47 

Sondeos . 49 

Gay Porn Business. 51 

Candilejas. 53 

Terra incógnita. 55 

Dualismo. 57 

Último viaje. 59 


Entre el futuro y la calle Marsella. Por Alvaro Ojeda 


61 





























, □ 

civiles iletrglos □ 

■ catálogo 

□ 


última salida 

5/ La tibieza del río, Melba Guarigtig, 2016, poesía 
4 / Poemas que ¡dieron la vuelta al mundo, 

Fernandez de Pelleja, 2016, poesía 
3/ Conversaciones en Do Murrio, Sonla Cdcagno, 2016, relatos, 

2 / Retrato para mejorar el cuerpo de una bailarina, 

Elena Vázquez Guerrero, 2016, poesía, 

1 / Otros rituales, Alejandro MIcftoÉna, 2016, poesía 

ojo de rueda 

6 / La mar en meollo, Alfredo Fressial, 2017j poesía. 

4 / La noche y su futido, Cristha Perl Frisa, 2016, poesía, 

3 / Poeta en el Eclcn, Miedo Frcsaa, 2012, poesía. 

2 / Pajaro en el pato, antología personal, Horado Fiobelkorn, 2011, poesía. 
11 Noche con posibilidades, Laura Wincr 2011, poesía. 

fuera del mapa 

4 / El filo de la luz, Elena Lafert, 2013, poesía. 

3 / Poemas desde un peugot rojo y una carretera quieta, 

Fernández de Patoja, 2011, poesía, 

2 / Genealogía del ocio, Leonardo Lesd, 2010, poesía, 

$ | Un mundo diferente, Elena Lafert, 2010, poesía 

la más mincha 

2/ Sigiloso dinosaurio, Cecilia Ríos, 2011, relatos, 

1 / La frontera sera como un tenue campo de manzanillas, 

Eider Silva, 2007 poesía. 


colección de náufragos 

18 / Equilibrios del bosque, Blanca Bruñí. 2006, poesía 
17 / Manual para seducir poetisas, Luis Perelra, 2004, poesía 
16/ Cartas, Ineslrabal, 2003, poesía. 

15/ La liora violeta, Elena Lalort, 2003, poesía, 

14/ Botellas y sobremodos, Jorge Meretta, 2003, poesía. 

13 / Luz de cualquiera de (os doce; meses, Alvaro Ojeda, 2003, poesía 
12/ Vidrios, Alfredo Fontlcell, 2003, narrativa, 

11 / Círculo de Sangre, Helena Corbelim, 2002, poesía, 

10/ Midland, Enrique Baca, 2002, poesía. 

9/ Mal de Ausencias, Eider Silva, 2002, poesía. 

8 / La vida y otros contratos, Gustavo Lacra, 2001, poesía, 

7 / Porlland, Alejandro Eerrelro, 2000, narratva 

6/ Encrucijada de almas (un trípticos, Alfredo Fontlcell, 2000, narrativa, 

5 / Cuentos de hacías y Del miedo y sus racimos, 

Raque! Diana, 1999, teatro. 

4 1 Retrato de mujer azul, Luis Remira, 1998, poesía. 

3 / Cuaderno de Nueva York, Víctor Cunda, 1998, poesía, 

2 / Incendio Intencional, Gabriel DI Leone, 1997, poesía. 

1 / Fotonovela, canción de perdedores, Eider Silva, 1996, poesía, 

serie del malabarista 

1 / Eclipse, cierta poesía,, 1973 - 2003, Alfredo Fresóla, 2003, 

letras de familia 

1 / Crónicas Marcianas y Ur uguayas, 

Marciano Durán, primera edición 2003, segunda edición 2004. 


Impreso en Tradinco 
Abril de 2017 
300 ejemplares 

Minas 1377, Montevideo, Uruguay 
www,tradinco,com.uy 



Alfredo fressia 


La Mar en Medio 



A la sombra de Garcilaso de la Vega (...) el poeta de este libro 
explora plantas -palabras, formas métricas- como ei tan monte¬ 
videano tamarisco, mientras camina -como si caminara hacia su 
calle Marsella, o a la calle Libres- hacia ese origen de una Montevi¬ 
deo transformada, de amigos, y amores que lo llaman a los gritos y 
que se desvanecen cuando se detiene a mirarlos: Piel de la noche, 
diente de leche, polvo que vuela con el viento del mar, condolido de 
sí mismo por ser quien debe enterrar a sus muertos hasta que sea 
otro Poeta quien continúe esa carrera de postas que va a dar a la 
ceniza, pero que mantiene vivas las palabras propias en la boca de 
los otros: Aquí yace el despojo de un poeta/Nació bajo un eclipse, 
fue extranjero/ nada os pidió, labró un Edén de ausencia/y al fin 
reunió en la aurora a sus espectros. 

Horacio Cavallo 

Alfredo Fressia Nación en Montevideo, 1948. Poeta y traductor, 
enseñó letras francesas durante 44 años. Profesor de Literatu¬ 
ra, fue destituido por la dictadura uruguaya. Reside en Sao Paulo, 
Brasil, desde 1976. Sus poemarios más recientes son Poeta en el 
Edén y Homo Poemas (2012), Cuarenta años de Poesía y Clandes- 
tin (2013), y Susurro Sur (2016). 


Civiles iletrados □ 

□ editores 


□ 


ISBN: 978-9974-8597-1-5 



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